Otro de los temas importantes a tener en cuenta a la hora de encarar un proyecto domótico, es el que está relacionado con el fabricante o la tecnología de los dispositivos domóticos que se van a utilizar.

Sin duda, los equipos domóticos más baratos son los de los fabricantes menos conocidos (fundamentalmente asiáticos) y los de tecnologías propietarias (propiedad de una única empresa, que es la única que puede fabricar accesorios compatibles).

Sin embargo, nuestra experiencia nos dice que optar por estas opciones no es una buena idea. Y te voy a explicar por qué:

Los fabricantes poco conocidos o con poco recorrido en el mercado suelen dar muchos problemas con las garantías. En este sentido si el dispositivo tiene algún problema o no funciona como queremos resulta tremendamente difícil que te lo sustituyan o te lo arreglen.

Además, este tipo de empresas pequeñas es muy probable que no tengan el éxito esperado y decidan cerrar. Nadie ofrece soporte técnico ni repuestos en ese caso.

Algo similar ocurre con los equipos con tecnologías propietarias. Las empresas que los venden, que pueden ser grandes multinacionales con nombres muy conocidos, tienen el total control sobre el soporte técnico y los repuestos o accesorios de estos aparatos.

Si el producto domótico resulta exitoso, he visto a algunas de estas empresas subir los precios de los repuestos o los accesorios a su gusto. Saben que sus clientes están cautivos y no tienen más remedio que comprarles a ellos.

Si el producto no resulta exitoso, he visto también a algunas de estas grandes multinacionales abandonar esa línea de productos y dejar a todos sus antiguos clientes a la deriva, sin soporte técnico, sin repuestos, sin nada.

Por todas estas razones, aunque nuevamente puede que no se trate de la opción más económica en el corto plazo, te recomiendo que optes por un fabricante con un amplio recorrido en el mercado (Control 4, Crestron, AMX, etc.) o por un fabricante con productos de tecnología estándar (KNX, Lonworks, Zigbee, Z-wave, etc.).

Solo como nota final: los productos de tecnología estándar son aquellos que pueden funcionar todos entre sí independientemente del fabricante que los haya hecho. Un ejemplo en este sentido son los equipos con tecnología Wi-Fi (como los teléfonos): todos pueden conectarse utilizando Wi-Fi, sin importar si son Apple, Samsung, LG, HTC, etc.

Author: Gustavo Lizio

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